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Lunes, 15 de Febrero de 2010 15:43 |
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La pesca con mosca involucra conocer el medio en donde se desarrollará la pesca, así como poseer un amplio conocimiento previo sobre que insectos (“entomología”) habitan los ambientes y cuales prefieren los peces, como se mueven los mismos al comer cada tipo de insecto. La diferencia del arte de la pesca con mosca seca, es que podemos, usualmente, ver claramente las truchas y aquello que comen, mientras que al pescar con “ninfas” o mosca mojada con líneas de hundimiento, los peces permanecen ocultos bajo la superficie. La mosca se trabaja lentamente imitando el desplazamiento de crustáceos o ninfas.
El éxito de este tipo de pesca depende de los conocimientos previos sobre las características del pesquero y el empleo del equipo adecuado. No es necesario conocer los nombres científicos de los insectos que componen la dieta de las presas, pero si debemos ser capaces de reconocer la diferencia entre una larva de Cádiz y una ninfa de “stonefly” o un crustáceo. Es importante conocer que cada familia de insectos, en sus diferentes estados se mueve y eclosiona en forma diferente, generando en la trucha, movimientos característicos que debemos identificar para reconocer que presa están tomando. La alimentación de los salmónidos en los ríos y sus ámbitos es la mejor guía para determinar que elementos hay que utilizar y cuales deben ser las técnicas para la captura.
Las truchas buscan alimento con más frecuencia en la franja que va desde la superficie Uno de los errores mas frecuentes al cual se debe la mayoría de los fracasos, es el posicionamiento de la línea y el líder en el agua, y la forma en que se trabaja el artificial. Para realizar una correcta presentación de la mosca, se puede recurrir a pequeñas correcciones de la línea en el aire o en la superficie del agua, con el objetivo de lograr una deriva natural. También se puede liberar tensión en la línea, para evitar movimientos que afecten el correcto accionar del artificial. Cabe destacar que la pesca con mosca depende en un 90% de nuestros conocimientos y destrezas y solo un 10% de nuestros equipos. Gastar sumas excesivas de dinero en equipos será más improductivo que realizar dicha inversión en cursos para mejorar el cast y nuestros conocimientos sobre técnicas e implementos de pesca.
Como trabajar la mosca: Las moscas o artificiales pueden trabajarse de infinidad de maneras, tantas como pescadores y pesqueros haya. Las mismas, pueden acompañar la corriente o ir en contra de la misma, en todas las variaciones de profundidades posibles. La elección de la forma de mover el artificial está íntimamente relacionada con la actividad de los insectos y la modalidad que hacen al engaño más efectivo. Es evidente que los diferentes estadios de los insectos como ninfa o adulto tienen características bajo el agua. Al trabajar imitaciones de pupas se procede a dejar hundir las mismas y realizar tirones y dejarla caer con el objetivo de simular de manera efectiva su comportamiento.
Hay que utilizar el conocimiento de entomología para utilizar cada mosca, al máximo de sus posibilidades. En sitios muy frecuentados por los aficionados es recomendable evitar los modelos clásicos a los que las presas ya conocen y están acostumbradas a esquivar. Castear aguas arriba sin pasar la línea o leader por encima de la trucha. El círculo de visión de la trucha (una línea de 45 grados hasta la superficie) es más amplio en las profundidades y se achica a medida que esta se acerca a la superficie. Mover exageradamente la mosca cuando esta a la vista es contraproducente en ocasiones y por lo contrario realizar movimientos suaves en las zonas donde la trucha no posee capacidad de distinguir claramente incita una respuesta instintiva.
En días en donde las aguas que se presentan con sedimentos o poco claras es recomendable utilizar moscas grandes con patas de goma, que producen vibraciones y de esta manera interesar a las presas Técnica para ríos: El arte de “leer las aguas” implica saber o suponer donde estarán las presas en el curso de agua y distinguir sus preferencias y costumbres. Requiere observación, aprendizaje y mucha práctica. El primer paso para detectar la presencia de las posibles presas en los ríos es reconocer las diferentes estructuras, como correderas bajas, con fondos de piedras chicas, medianas o grandes, correderas de mayor profundidad y pozones con sus cabeceras, colas y diferentes variantes, también llamadas aguas blancas.
A su vez aguas chatas, de mayor o menor profundidad, con fondo de arena o grabas finas, juntas de aguas y aguas con vegetación sumergida o cubriendo las orillas, tales como sauces y otros juncos. Cada río posee una dotación particular en cuanto a su estructura, caracterizándose aquellos de gran extensión y caudal, y otros de menor magnitud que generalmente son afluentes de estos últimos. También se diferencian por sus características topográficas, que determinan su paisaje y las especies que lo pueblan. Las variaciones en los niveles del agua que se dan, en las diferentes temporadas de pesca, son causadas por los fenómenos climáticos ocurridos, meses antes de comenzadas las mismas, es por esto que el pescador debe considerar como afectará el desarrollo de la pesca. Localizar las presas en los ríos, es estratégico para el éxito de la jornada.
Una vez reconocidos los lugares en donde se especula que se encuentran las presas, se procede a acercarse con el mayor sigilo y disponer a observar a las aguas en búsqueda de señales que denoten la presencia de peces alimentándose. Estas son una subida, salpicaduras, movimientos en la superficie del agua, un salto o el escape desesperado de alguna presa. En los ríos patagónicos, se puede observar jóvenes pejerreyes o inclusive pequeñas truchas huir escandalosamente ante la presencia de un depredar de gran tamaño.
Observar con cautela a distancia de la orilla durante 10 minutos, previos a comenzar la pesca, brinda la posibilidad de identificar con que y donde se alimentan las presas, decidir que elementos utilizar y como realizar los lanzamientos a los lugares deseados. Al mirar de cerca a las truchas podremos descubrir claramente de que se están alimentando. En ríos como el Chimehuin, podemos observar claramente los peces desde las orillas altas, e inclusive en algunos pozones. Este concepto “rise” se refiere a la reacción de las truchas bajo el agua y describe las diferentes reacciones y movimientos bajo la superficie.
La vista, en gran parte de los animales de presa, es el sentido en que se depende para localizar y elegir la estrategia para capturar a la presa. Podemos visualizar las presas en la superficie o a media agua. Los pescadores debemos asumir el papel de cazadores e incitar en las presas dichos instintos para lograr una captura. Al acercarnos a la orilla es conveniente realizar los primeros lanzamientos al margen del río mas cercano a nosotros mismos, aprovechando la posibilidad de la presencia de presas. Las truchas ven dentro y fuera del agua y son capaces de detectar vibraciones anormales en su medio a través de su línea lateral.
Es por esto que debemos aproximarnos a la orillas e introducirnos al agua, con la mayor cautela tratando de alterar lo menos posible el curso de la corriente. Nuestros movimientos deben camuflarse con la misma, así como nuestro cast. Durante el comienzo de temporada, los ríos arrastran mayor cantidad de sedimentos y el agua toma una coloración lechosa o blanquecina que dificulta la visibilidad de las truchas. A su vez, encontramos las truchas menos concentradas que en los finales de temporada. Hay que observar con cuidado en las profundidades por algún reflejo de luz provocado por el movimiento de los peces. Los ríos: Los ríos se caracterizan por la velocidad de sus aguas, algunos con corrientes rápidas y otros con corrientes mansas.
En las aguas mansas las truchas poseen más tiempo para seleccionar su presa al alimentarse. Por esta razón el pescador tendrá un desafío mayor al presentar su engaño. Todos los insectos terrestres que rondan los márgenes de los ríos son alimento potencial en cualquier estado de desarrollo. Las aguas de los ríos hospedan mucho más insectos debido a que recorren zonas con mayor vegetación en sus riberas.
Las crecidas provocadas por los deshielos y sus secuelas en el plano aluvional generan modificaciones en el cauce de los ríos e introducen nuevas fuentes de alimentos al sistema. El mismo efecto, en menor medida, suele producirse por la acción de las lluvias El desplazamiento de los salmónidos de los grandes lagos hacia los ríos, tiene como objetivo completar el ciclo reproductivo y hallar un lugar adecuado para el desove. Aunque algunos ejemplares permanecen toda su vida en los ríos. Las truchas se suelen ubicar en los pozones a largo del curso de río.
En los mismos se encuentra la temperatura adecuada, abundante alimentación y espacio para demarcar su territorio a diferencia de los lagos, en donde las truchas deben desplazarse en busca de alimentos. En los ríos las mismas toman una actitud expectante. Las truchas buscan alimento con más frecuencia en la franja que va desde la superficie hasta un metro y medio debajo de ella. Lagos: La mayoría de nuestros lagos poseen una costa rocosa, generalmente cubierta de piedra bocha o canto rodado. Este ambiente es ideal para el desarrollo de los cangrejos, alimento básico de los salmónidos en tales ámbitos.
Los bordes de los beriles cercanos a la costa son ámbitos predilectos de crustáceos, insectos y cangrejos, y en consecuencia se encuentra alta concentración de truchas, alimentándose en los mismos. Además de los beriles, diversos accidentes geográficos, como juncos ribereños, pequeñas bahías, pedregales costeros, bocas de arroyo, penínsulas o piedras, resultan efectivos. Playas muy parejas y con arena fina son lugares donde difícilmente encontraremos a los salmónidos alimentándose. La inmensa dimensión del lago Nahuel Huapi presenta innumerables accidentes geográficos como islas, brazos, ríos y arroyos que desaguan en sus costas. Cabe destacar que el rendimiento de los lagos tiene picos positivos cuando las temperaturas son altas en los periodos más calidos, a diferencia de los ríos donde se obtienen a comienzos y a final de temporada. Cuando las temporadas presentan bajos caudales de agua muchas truchas no alcanzan a alimentarse de manera suficiente debido a que ciertas zonas se encuentran restringidas y se lanzan en búsqueda de comida en los meses de enero y febrero.
El viento: El viento juega un papel fundamental en la jornada de pesca. Frente a vientos fuertes el pescador está obligado a emplear equipos pesados, con línea 7 a 10 con el objetivo de ganar distancia y planchar el viento. Temperatura del agua: Los peces son organismos de sangre fría y su metabolismo está determinado por la temperatura de su medio. Pequeñas variaciones de la misma, generan grandes cambios en el comportamiento de los mismos. Estas variaciones también afectan la capacidad del agua de mantener el oxigeno disuelto.
Actualmente el aficionado dispone de muchas fuentes de información de diversos formatos, como revistas, libros, videos y hasta internet, que le permiten en un periodo relativamente corto de tiempo, interiorizarse en el arte de la pesca con mosca. Esta abundancia de información contrasta con el pasado en donde los pescadores se nutrían de las experiencias compartidas y de escasa bibliografía extranjera.
Fuente: http://www.latinbackpackers.com
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Lunes, 08 de Febrero de 2010 14:13 |
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Por noveno año consecutivo se llevó a cabo el COLUMBIA CRUCE DE LOS ANDES, la mayor carrera de aventura de Sudamérica y una de las más importantes a nivel mundial. Declarada de Interés por la Secretaría de Turismo de la Nación, la competencia largó desde Lago Escondido, en Bariloche, hasta el paso Chileno Tromen o Mamuil Malal, con el fin de unir simbólicamente la Argentina con Chile.
Las malas condiciones climáticas reinaron durante la edición 2010 del Columbia Cruce de los Andes, volviendo el circuito como el más duro de todos los años. Mil quinientos sesenta corredores, llegados de 20 países, enfrentaron intensas lluvias y fuertes vientos, rodeados de un espectacular y agreste paisaje patagónico, único en el mundo. Durante tres días, los competidores, en equipos de dos integrantes, recorrieron un circuito de casi 100 kms. Cargada de euforia, adrenalina y pasión, la primera etapa largó desde una altura de 790 metros de snm. con un recorrido de 29 kms. que incluyó importantes desniveles por caminos de montañas y agrestes senderos, el cruce de un puente colgante y del lago, en lancha y gomón, más la espectacular vista de una maravillosa cascada de 50 metros de altura. El campamento se armó con más de 800 carpas, donde la camaradería sobresalió entre los corredores. El buen clima acompañó toda la jornada, pero no fue así durante la segunda etapa. La segunda jornada largó desde orillas del Lago Escondido, con un duro recorrido de 20 kms. aproximadamente, que los competidores hicieron bajo intensas lluvias y fuertes vientos. Al peso de correr baja malas condiciones climáticas se sumó la caída de un puente, por lo que los camiones que transportaban containers, y otros elementos necesarios, no lograron pasar y llegar al lugar donde se había determinado la instalación del Campamento 2. Ante este gran imprevisto se tuvo que armar un Campamento 2 BIS. Cansados y con frío, los corredores sufrieron los impactos del mal clima y muchos decidieron no continuar con el circuito. Durante la última etapa, el buen clima reinó otra vez. Los corredores, ya repuestos del frío, largaron desde los 460 mts snm y llegaron a Chile, por el paso Chileno Tromen o Mamuil Malal, a una altura de 390 mts snm. Fue el trayecto más largo, de 33 kms. aprox. sin desniveles pronunciados pero con pequeñas subidas y bajadas constantes, por caminos de montaña y senderos en su mayor extensión. El equipo argentino GR TEAM, integrado por Gustavo Reyes y Nelson Ortega, de Cipolletti ganaron la 9° Edición del Columbia Cruce de los Andes, peleando siempre la punta con el team cordobés CASA IRWO TEAM, de Pablo Ureta y Sergio Trecaman, quienes quedaron en segundo lugar. El tercer lugar del podio fue para los tandilenses de FIDIA SA. COLUMBIA CHALLENGE, de Samuel Ayala y Sebastián Tosti. El Columbia Cruce de los Andes 2010 demandó meses de esfuerzo y dedicación, por parte de los competidores y la organización, en un marco geográfico único en el mundo: la Patagonia. Los participantes que lograron finalizar la competencia se consagraron como verdaderos corredores de aventura, enfrentando verdaderos desafíos llenos de experiencias a nivel humano y deportivo, donde se midió el trabajo en equipo, se resaltó el cuidado del medio ambiente, y la camaradería entre los competidores. Ver clasificación
Fuente: Prensa - Cruce de los Andes
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Lunes, 01 de Febrero de 2010 15:00 |
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La Casita Suiza es el restaurante europeo más tradicional de la ciudad. Es también una hostería y ambos tienen medio siglo de vida. Abrieron sus puertas en la calle Quaglia 342 en mayo de 1961 y desde entonces son atendidos por la familia Ardüser, convirtiéndose así, tras tres generaciones, en el restaurante más antiguo de Bariloche.
La historia comenzó a escribirse allá por 1913, cuando Leonhard Ardüser emigró a la región con un amigo desde Davos, Suiza. A pesar de quedar maravillado por las bellezas naturales, por circunstancias del destino, fue y volvió de su tierra natal en cuatro oportunidades. Recién en 1946, don Ardüser pudo asentarse con su esposa Gertrud Martha Keller, y echar raíces patagónicas con la llegada de sus cuatro hijos: Dolores, Leonardo, Jorge y Beatriz. La alegría de haber encontrado su lugar en el mundo y haber hecho realidad su sueño de inmigrante lo llenó de felicidad para siempre. “Me temblaban las piernas, no podía creer que se había cumplido el sueño tan acariciado de tener nuestra tierra muy deseada junto al lago Nahuel Huapi, al pie de la cordillera, en el lugar más bonito, un pequeño paraíso”, registró en su diario personal Leonhard. Sus apuntes pueden leerse en el libro “Un suizo en la Patagonia”, editado por su hijo Jorge. Si bien sus primeros pasos en el rubro los dieron en Bahía López, con una casa de té, Gertrud convenció a su esposo de construir una pequeña hostería en el solar que les quedaba en Quaglia 342 y seguir allí, con el salón de té. Desde entonces, mantienen intacto su estilo de posada europea, con la calidez y simplicidad que naturalmente brindan los restaurantes con genes de montaña. Pasaron muchos años, primero Leonhard y Gertrud, luego Jorge y Gisela y, actualmente, quien debe continuar con el gran legado hotelero– gastronómico es el hijo de ellos, Juan Jorge Ardüser, con la ayuda, por supuesto, de su esposa Cecilia. Con esta genealogía gastronómica, resulta predecible suponer que el corazón de su cocina, la señora de la casa es, nada más ni nada menos, que la “fondue de queso”, y que esta comida heredada desde la lejanía invita a compartir un exquisito momento tanto en pareja como con amigos, despertando la curiosidad de los turistas e inspirando la visita de los residentes. El menú ofrece un abanico de platos interesantes, con entradas novedosas a la hora de elegir, entre las cuales se destacan la “ensalada de salchichas” (combinado de salchicha alemana o “Knac”, con vegetales en vinagre), y la “carne desecada a la Grison” (fiambre cocido en sal y enfrascado en aceite). Las dos sorprenden al paladar por su singularidad y agradable sabor. Para aquellos decididos a comenzar con una “picadita”, pueden optar por una “tabla de ahumados” de cortes regionales: selección de carnes salvajes (ciervo, jabalí y trucha) presentadas en lonjas, acompañadas de queso ahumado, patés y pan casero. Las sugerencias de la carta expresan claramente la combinación entre el espíritu tradicional de la cocina del viejo continente, con los clásicos ingredientes de la Patagonia. En tal sentido, quien disfrute de un “cordero patagónico al cognac” o de un “ciervo a la cazadora” se convencerá del poder de esta extraordinaria fórmula. Continuando con la línea de sabores que las frías alturas conjuran, la “pierrat” (carne cocinada sobre una piedra caliente, acompañada con salsas) es muy solicitada por los turistas brasileños. A estas preparaciones codiciadas por muchos pero incluidas en el menú de pocos, se suma la “raclette” (con quesos) y entre las guarniciones se destacan las “papas rösti” (tortillitas de papas gratinadas con manteca y queso). La fidelidad culinaria que el estilo del restaurante mantiene durante tantos años no es una excepción a la regla de los postres. El “strudel de manzana”, la “crema de limón”, las “frambuesas calientes al kirch con helado de vainilla y crema” y la “compota”, son el claro ejemplo. Toda la repostería es casera.
Los vinos Previa disculpa por la salvedad y sin ahondar en el universo del maridaje -pero con la intención de transmitir una apreciación personal dentro de las generalidades gourmet-, no cabe duda que un buen vino es la pareja ideal para acompañar un suculento plato y en tal caso, los que el local exhibe pertenecen a algunas de las bodegas argentinas más reconocidas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, San Juan y Mendoza; lo cual sugiere un dato importante, más allá de las preferencias de cada comensal. Casita Suiza es una hostería con servicio de restaurante que atiende al público solo por la noche y su comida está elaborada con las recetas tradicionales de la familia. La cocinera, Inés Moraga, trabaja hace 20 años y a pesar de no ser una chef de escuela, prepara cada plato con el mismo nivel de excelencia, respeto y amor que lo hace cualquier profesional de las sartenes pero con las exigencias que la tradición Ardüser demanda. Con ellos aprendió el oficio y en la cocina se mueve como pez en el agua, con productos de primera calidad.
Fuente: VISION GOURMET: info@visiongourmet.com.ar - http://www.visiongourmet.com.ar
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Viernes, 29 de Enero de 2010 17:04 |
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Comenzó en Bariloche una nueva "experiencia Gourmet" Como cada temporada vacacional, Bodega La Rural presentará -en los más renombrados hoteles, restaurantes y vinotecas de la Patagonia Norte- una serie de actividades dedicadas a los aficionados a la alta cocina y a los vinos de alto rango, de la mano de la Experiencia Gourmet Rutini Wines.
Durante más de dos semanas, “las etiquetas de prestigio de la centenaria bodega mendocina conquistan el paladar de un público deseoso de acrecentar su cultura enológica en degustaciones guiadas, juegos de cata, menús de pasos, un picnic gourmand y reuniones en que la bebida de Dionisos reinará con sus mejores atributos, en dúo con las expresiones de la gastronomía regional patagónica”, explicaron los organizadores de esta nueva edición del ya tradicional convite al placer gastronómico. Con las charlas y juegos a cargo de Osvaldo Sánchez Salgado, la Experiencia Gourmet inauguraró su nueva edición en Villa La Angostura, entre el 16 y el 23 de enero con atractivos encuentros de difusión cultural del vino en espacios consagrados a las artes de la mesa como Hotel El Faro, Sol Arrayán Hotel & Spa, Vinoteca La Aldea de Lili, Cabaña La Trattoria Bahía Manzano Resort, Restaurante Delfina, Cocina Andina Catering, Correntoso Lake & River Hotel y Las Balsas Gourmet Hotel & Spa. El calendario continua hasta el 3 de febrero en San Carlos de Bariloche, “donde un nutrido programa de actividades prevé presentaciones de producto, degustaciones especiales, comidas en maridaje y charlas en Restaurante I Latina, Design Suites Hotel Bariloche, El Casco Art Hotel, Vinoteca Patagonia Vinos, Hotel Villa Huinid Resort & Spa, Llao Llao Hotel & Resort, Restaurante “Cassis”, Restaurante “Naan-Cocina Sin Fronteras”, Restaurante “Tinto Bistró”, Nido del Cóndor Resort & Spa, y Aldebarán Hotel & Resort”.
Fuente: ANBariloche.com
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Miércoles, 27 de Enero de 2010 14:28 |
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Capilla “La Inmaculada” - Elflein 510 esquina Beschtedt Monumento Hitórico Municipal – Es la obra mas antigua que se conserva en la ciudad. Fue construida por Primo Capraro sobre calle Moreno en 1905. La vane central íntegramente revestida en tejuelas de alerce y su artístico campanario, constituyen el núcleo original mientras que las naves laterales fueron agregadas en 1951.
Fue declarada Monumento Histórico Municipal (1973) y trasladada a su actual emplazamiento mediente rieles ferroviarios tendidos en la ladera. Posteriormente, se removieron los pisos originales de madera y se cambiaron las tejuelas por un diseño decorativo que alteró su fachada.
Complementa la capilla el mirado urbanosobre la escalera de calle Beschtedtcon imponente vista hacia la Catedral. Es un buen lugar para tomar fotografías.
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